• 01 Un Problema Común

  • 02 ¿Qué es la Halitosis?

  • causas-de-la-alitosis

    03 Causas de la Halitosis

  • aliementos y bebidas

    04 Alimentos y Bebidas

  • tabaquismo y halitosis

    05 Tabaquismo y Halitosis

  • diagnostico-de-la-halitosis

    06 Diagnóstico de la Halitosis

  • 07 Tratamiento de la Halitosis

  • halitosis-en-niños

    08 Halitosis en Niños

  • ovulación-femenina-y-halitosis

    09 Ovulación Femenina y Halitosis

    UN PROBLEMA COMÚN

    El mal aliento es un problema común de la condición humana, que ha afectado a gran parte de la población mundial desde tiempos inmemoriales. El problema es tan antiguo que incluso lo encontramos reportado en los escritos de griegos y romanos.

    Halitosis es el término médico y científico usado para nombrar el mal aliento. Se deriva del latín halitus (aliento) y el sufijo griego osis (acción de un proceso patológico).

    Se estima que el 25% de las personas puede presentar el síntoma de manera permanente o crónica, y más del 50%, de forma temporal o transitoria.

    El mal aliento es un problema personal que la mayor parte de la gente evita tratar o comentar. Preocupa tanto a quien lo presenta y tiene conciencia de su situación, como a su entorno familiar y social. Muchas veces por pena o respeto guardamos silencio al ser incapaces de mencionarlo con las personas cercanas que lo padecen.

    Quienes sufren de halitosis necesitan de su propio concurso y el de otros, para superar una condición que afecta su calidad de vida.

    LA HALITOSIS NO ES UNA ENFERMEDAD, ES UNA CONDICIÓN HUMANA

    La halitosis no es una enfermedad; es una condición humana común y ancestral, que tiene un gran impacto social por el alto porcentaje de personas que la padece. Es un problema que ha rebasado a los profesionales de la salud (médicos y odontólogos), debido a la poca información sobre sus causas, métodos de diagnóstico y tratamientos.

    La ciencia médica considera que el mal aliento es un posible síntoma de procesos fisiológicos o patológicos orales y extra-orales, o de inadecuadas prácticas de  higiene bucal. También puede aparecer como manifestación de secuelas producidas por hábitos relacionados con la alimentación, el tabaco y el alcohol.

    La gran mayoría de los estudios sobre la halitosis estiman que el 90% de las causas están originadas en la boca, confirmando que el mal olor, en un alto porcentaje, proviene de la lengua. Normalmente la cavidad bucal alberga una considerable cantidad de bacterias, muchas de ellas responsables de producir compuestos sulfúricos volátiles (CSV) que tienen un olor desagradable. Estos mismos estudios consideran que el restante 10% de los casos de mal aliento, tiene su origen en problemas de las vías respiratorias y en otras afecciones del organismo, como enfermedades renales, diabetes, disfunción hepática y cáncer, entre otras.

    Casi todas las personas, en algún momento de su vida, sufren halitosis temporal o transitoria. Se manifiesta, en el mal aliento que  se presenta al despertar en la mañana, por el consumo de alimentos, bebidas alcohólicas, cigarrillos, ciertos medicamentos, así como por resfriados, ayunos y dietas, entre otras causas.

    El mal aliento no es percibido por la persona que lo padece, pero sí por quienes se acercan a ella. Esto tiene su explicación en la incapacidad del ser humano para detectar su propio aliento. Quienes son conscientes de su problema, por lo general, se han percatado de ello gracias a que alguien cercano o conocido se los ha dicho. Esta situación es poco frecuente debido a lo incómodo que resulta abordar el tema.

    La halitosis puede presentarse de forma temporal y transitoria o de manera permanente y crónica. En todos los casos, los esfuerzos han estado más enfocados a enmascararla que a encontrarle soluciones definitivas.

    La halitosis motiva a consumir productos para ocultarla, incluso en personas que no la padecen. En situaciones extremas, se da el caso de la halitofobia, considerada como un trastorno psicológico que lleva a la persona a convencerse de tener mal aliento aunque no sea cierto.

    En la mayoría de casos es completamente posible solucionar la halitosis, siempre y cuando se apliquen los tratamientos acordes a las causas que originan la sintomatología.

    Debemos entender la halitosis como una condición humana, que de una u otra manera se presenta en nuestras vidas. Abordar el tema con naturalidad ayudará a superar las barreras de comunicación con quienes la padecen. La sinceridad es el comienzo de la solución.

    LAS CAUSAS DE LA HALITOSIS SON:

    Distinto de lo que tradicionalmente se piensa, la principal causa de la halitosis es bacteriana. En la boca son comunes bacterias como las anaerobias Gram negativas, que hacen parte de la flora oral y habitan los lugares con poco oxígeno en la cavidad bucal, como los tejidos blandos y especialmente detrás de la lengua. Estas bacterias se alimentan de los desechos de alimentos proteínicos que quedan atrapados en los lugares donde habitan, además consumen células muertas de la dermis y algunas proteínas de la saliva.

    Las bacterias originan compuestos sulfúricos volátiles (CSV), como el sulfuro de hidrógeno (olor a huevos podridos), el metil mercaptano (olor a heces) y dimetil sulfuro en cantidades pequeñas. Estos gases malolientes se evaporan de forma rápida y son exhalados en el aliento. Además de los anteriores compuestos, el mal olor oral también puede ser causado por cadenas cortas de ácidos grasos como el butírico (olor a manteca rancia), propiónico (olor a vómito) y ácidos valéricos (pies mal olientes); igualmente por los poli-aminos como la putresina (olor a carne podrida) y la cadaverina (olor a cadáver). Estos compuestos resultan de la descomposición realizada por bacterias orales que contienen péptidos y aminoácidos de la saliva, fluidos cervicales gingivales, sangre y células epiteliales descamadas.

    Si bien son muchos los compuestos volátiles que se han detectado en el aliento humano, su agresividad es evidente cuando se presentan como compuestos sulfúricos volátiles (CSV), que en gran cantidad son motivo para que sufran de mal aliento hasta las personas con bocas sanas.

    El 90% de los casos de halitosis, detectados en estudios médicos y científicos, son predominantemente de origen oral; el 10% restante se relacionan con afecciones de etiología extraoral, y corresponden a patologías características de las vías respiratorias, trastornos sistémicos urémicos y hepáticos, o carcinomas.

    Algunos procesos metabólicos también pueden afectar el olor del aliento. Esto quiere decir que la manera como se consumen ciertos alimentos y bebidas puede impactar en el aire exhalado.

    1.Causas Orales

    La halitosis surge especialmente de alteraciones que afectan la dentadura, las encías, la saliva, la lengua y las mucosas de la boca.

    1.1 Dentales

    No usar hilo dental ni cepillarse diariamente facilita el alojamiento de partículas de alimentos entre los dientes, la lengua y alrededor de las encías. Éstos, al descomponerse pueden causar mal aliento. Otros nichos orales causantes de malos olores son: las piezas dentarias en mal estado o las restauraciones inapropiadas, la placa sobre los dientes, las dentaduras postizas y las prótesis removibles a las que no se les hace una higiene adecuada. Igualmente las infecciones pulpares (ulceración que drena a través de la comunicación cariosa hacia la cavidad oral), la pericoronaritis (proceso infeccioso agudo que se observa en pacientes jóvenes, entre la segunda y tercera década de vida por erupción de cualquier diente, fundamentalmente en los terceros molares) y hasta las dentaduras apiñadas, pueden dar origen al mal aliento. Por último, otra posible causa de halitosis son las complicaciones postoperatorias de cirugías reconstructivas orales.

    1.2 Periodontales

    La periodoncia es la especialidad médico-quirúrgica de la odontología que trata los tejidos que rodean los dientes tales como las encías y el ligamento periodontal. La enfermedad periodontal se manifiesta con enrojecimiento o inflamación de las encías, sangrado, separación de piezas y mal aliento, entre otros síntomas.

    En los casos de gingivitis, periodontitis y abscesos periodontales, se han encontrado bacterias causantes de mal olor. La inadecuada higiene periodontal y otras causas pueden producir inflamación gingival, al formarse bolsas hipooxigenadas (entre la encía y los dientes). En las bolsas periodontales, se encuentran bacterias anaerobias Gram negativas productoras de compuestos sulfúricos volátiles (CSV), que son los causantes de mal olor.

    Se ha demostrado que los pacientes con enfermedad periodontal pueden producir una halitosis más intensa, tal y como ocurre con la gingivitis ulcero necrotizante aguda (GUNA), que es una infección destructiva de la gingiva y se presenta de forma repentina, con dolor y halitosis.

    1.3 Salivales

    Las glándulas salivales producen diariamente entre un litro y litro y medio de saliva. La saliva facilita la deglución de los alimentos, preserva la higiene oral y lubrica la boca. Además posee propiedades antimicrobianas y cumple la función de higienizar la mucosa oral, la lengua y los dientes, al arrastrar bacterias y compuestos, que pueden producir mal aliento.

    Las proteínas salivales son apropiadas para la proteólisis bacteriana, y algunas sustancias de la saliva expulsan las bacterias mediante el proceso mecánico de la boca. Otros beneficios de la saliva se relacionan con la oxigenación de la cavidad bucal, que neutraliza la proliferación de bacterias anaerobias; y el mantenimiento de niveles normales de pH en la boca.

    El pH también puede favorecer la producción de mal aliento. Todas las personas, sin importar la edad o el estado de salud oral, pueden presentar mal aliento cuando el flujo salival es bajo. Este proceso se da durante el sueño (halitosis matinal), después de hablar por largos períodos de tiempo, al hacer ejercicio físico sin hidratarse correctamente, o cuando se presentan síntomas de boca seca (xerostomía).

    La xerostomía, más conocida como boca seca, es el término médico utilizado para describir la manifestación clínica producida por una disfunción de las glándulas salivales, la cual afecta la secreción de saliva. No es una enfermedad, pero aparece asociada a las siguientes condiciones médicas:

    Diabetes

    Stress emocional y ansiedad

    Anemia

    Radiaciones

    Deshidratación

    Deficiencias nutricionales

    Alcoholismo

    Medicamentos (antidepresivos, antihipertensivos, diuréticos y otros)

    SIDA

    Sí­ndrome de Sjögren. Es un trastorno del sistema inmune, en el cual el organismo rechaza células propias. Produce principalmente artritis reumatoide y resequedad ocular y bucal pues afecta las glándulas lagrimales y salivales.

    Algunos sí­ntomas de boca seca

    Sensación pegajosa

    Problemas para masticar, tragar, saborear o hablar

    Sensación de ardor

    Sensación de sequedad en la garganta

    Labios resecos y partidos 

    Lengua seca y áspera 

    Llagas o aftas bucales 

    Infecciones

    Halitosis

    Los residuos en la cavidad bucal generalmente son tragados por acción de la saliva y digeridos prontamente. Ello impide que las bacterias anaerobias actúen generando los gases mal olientes. Los compuestos sulfúricos volátiles  (CSV) disueltos en la saliva no huelen hasta que se evaporan en el aire oral, y ocurre con más facilidad en un ambiente con xerostomía. La saliva higieniza, oxigena y lubrica la cavidad bucal; por tanto, su cantidad y calidad son importantes.

    Los cítricos son un importante estímulo para la secreción salival, al igual que las gomas de mascar. La masticación de chicle, el mayor recurso utilizado para enmascarar la halitosis, puede ayudar a neutralizar la acción bacteriana momentáneamente, lo cual no exime de la higiene oral. Sin embargo, a pesar de que se adelantan estudios para producir chicles con propiedades antibacterianas, las gomas de mascar comercializadas actualmente no dejan de ser un paliativo para la halitosis. Igual ocurre con algunos enjuagues bucales que refrescan el aliento por unos minutos, y además pueden causar resequedad de la boca cuando contienen alcohol.

    1.4 Linguales

    El órgano móvil situado en el interior de la boca desempeña funciones muy importantes como la masticación, la deglución, el lenguaje y el sentido del gusto; sin embargo, la ciencia médica lo considera como el foco principal donde se origina el mal aliento, incluso en personas con bocas sanas.

    La superficie irregular de la lengua, con sus papilas gustativas y grietas que se relacionan con las glándulas mucosales y amígdalas linguales, protege a las bacterias de la acción de arrastre de la saliva y facilita una atmósfera ideal para la acumulación de leucocitos muertos, células descamadas, componentes sanguíneos, nutrientes provenientes de alimentos, saliva y mucosidad de la faringe; todo lo anterior conforma la capa lingual, que es un ambiente propicio para la producción de la halitosis. La capa lingual es mayor en personas con enfermedad periodontal. 

    La parte posterior de la superficie de la lengua es el mayor nicho de bacterias anaerobias ya que es un ambiente pobre en oxigeno. Allí la capa lingual es más gruesa con relación a los dos tercios anteriores de la lengua que viven en permanente roce con el paladar y los dientes. La capa lingual tiene una importante influencia en la producción de los compuestos sulfúricos volátiles (CSV), gracias a la proliferación de las bacterias anaerobias Gram negativas con capacidad suficiente para producir compuestos gaseosos de olor desagradable.

    Podría pensarse que eliminando la totalidad de bacterias de la lengua se solucionaría el problema de la halitosis. Sin embargo, no es recomendable, dado que las bacterias también cumplen una función protectora. En la lengua, además de bacterias, habitan levaduras y hongos como la Cándida, que no alcanzan mayores colonizaciones gracias a la barrera bacteriana. En un ambiente bucal libre de bacterias, una enfermedad como la candidiasis tendría mayores repercusiones que la halitosis. Antes que exterminar la totalidad de las bacterias, lo importante es mantenerlas bajo control.

    La lengua puede ser un buen refugio para las bacterias anaerobias. Lo facilita una higiene deficiente, causada por el descuido, la falta de costumbre en el aseo bucal, o por las incómodas nauseas que provoca el cepillo o el limpia lenguas. Es decir, cepillar los dientes y usar enjuagues bucales no es suficiente para evitar la proliferación de las bacterias que producen el mal aliento. No limpiar la lengua puede acarrear consecuencias molestas; sin duda, una adecuada higiene de este órgano previene, de manera más efectiva, la manifestación del mal aliento.

    1.5 Otras causas orales de halitosis

    1.5.1 De las mucosas

    Afta: úlcera o llaga abierta y dolorosa en la boca. Las aftas son de color blanco o amarillo y rodeadas por un área roja y brillante.

    Herpes: es una infección causada por un virus herpes simple (VHS). El herpes bucal provoca llagas alrededor de la boca o en el rostro.

    Liquen: es una enfermedad en la cual se presenta una erupción pruriginosa con inflación en la piel o en la boca.

    1.5.2 De la Diabetes

    Las lesiones de los tejidos blandos de la boca, por causa de la diabetes, pueden aparecer en la medida que no se controlen los niveles de azúcar en la sangre, y se manifiestan con enfermedad periodontal, infecciones por hongos (candidiasis), úlceras y cambios en la lengua (como fisuras, lengua saburral, alteraciones del gusto). Estas afecciones se deben a la xerostomía (boca seca), a la lenta cicatrización de las heridas y a la alteración de las respuestas inmune e inflamatoria.

    1.5.3 De las Amigdalas

    La amigdalitis es una afección que se manifiesta, en algunos casos, con síntomas de halitosis temporal o transitoria. En amígdalas con criptas profundas se pueden presentar los tonsilolitos, que parecen pequeños granos de arroz de color blanco hueso, los cuales crecen por acumulación de restos alimenticios y otras sustancias. Al presionarlos emiten un olor nauseabundo, y en gran cantidad podrían igualmente ser causa de halitosis. Cuando el mecanismo natural de la boca no limpia las criptas, las acumulaciones allí presentes pueden migrar a la superficie de la lengua y causar mal aliento. Los carcinomas de las amígdalas, y en general de la cavidad bucal, también pueden causar halitosis.

    2. Causas Extraorales de la Halitosis

    2.1 Respiratorias

    Después de las causas orales, las afecciones respiratorias son la segunda fuente de halitosis.

    2.1.1 Ví­as respiratorias altas

    Tienen como función desplazar el aire desde y hacia los pulmones, además de filtrarlo, humedecerlo y calentarlo. Las vías respiratorias altas comprenden: Nariz, cavidad nasal, senos paranasales, laringe y tráquea.

    Algunas afecciones en estas vías pueden originar el mal aliento, como en el caso de la respiración oral (la que se hace a través de la boca), porque de esta forma se reduce la cantidad de saliva y se reseca la cavidad bucal. Así mismo, las infecciones virales (resfriado común, gripe, influenza), bacterianas o micóticas de la bucofaringe serían fuente para la halitosis.

    A continuación se detallan otras causas.

    Sinusitis

    Es una infección de los senos paranasales que suele aparecer después de un resfriado o de una inflamación alérgica. La sinusitis crónica puede producir un exudado purulento de olor desagradable. El goteo postnasal que proviene de los senos paranasales (mucus) y que cae sobre la parte posterior de la lengua, puede descomponerse, por la acción de las bacterias anaerobias, y generar gases sulfurados.

    Laringitis

    Es el término con el que se conoce la inflamación de la laringe, y es una dolencia tan común que puede afectar a todas las personas varias veces en el transcurso de la vida. Las causas más frecuentes de laringitis son: Infecciones, abuso vocal, irritación por ácido gástrico, exposición al humo de cigarrillo y las alergias, entre otras. Las afecciones de la laringe pueden producir mal aliento. En el carcinoma de laringe invasivo y las lesiones ulcerativas y necróticas, generalmente se infectan con bacterias anaerobias. Estas infecciones secundarias pueden ser causa de halitosis.

    Faringitis

    La faringe es un tubo musculoso situado en el cuello que comunica la nariz y la boca con la tráquea y el esófago. Por la faringe pasan tanto el aire como los alimentos, por lo cual forma parte del aparato digestivo y del aparato respiratorio. Su inflamación se llama faringitis, causada por bacterias y virus, y produce descargas de pus en la garganta que pueden incidir notoriamente en el olor del aliento.

    Cuerpos extraños

    El alojamiento de cuerpos extraños dentro de las fosas nasales puede ser causa de olor desagradable proveniente de la nariz, aunque parezca que viene de todo el cuerpo. Esta situación se presenta, por lo general, en niños de corta edad.

    Otros trastornos del tracto respiratorio superior como la rinitis atrófica, la tuberculosis de la nariz, la sífilis de la nariz y la adenoiditas, pueden igualmente causar olores ofensivos.

    2.1.2 Ví­as respiratorias bajas

    En ellas están comprendidos los bronquios, pulmones y alvéolos y su condición de salud puede comprometer la calidad del aire exhalado. Las infecciones respiratorias bajas son cuadros inflamatorios que comprometen el árbol bronquial: bronquios, bronquiolos y alvéolos pulmonares. Pueden ser provocadas por virus o en menor frecuencia, por bacterias. Las alteraciones infecciosas de los órganos bronquiales y pulmonares pueden producir mal olor en el aliento, como en el caso de tuberculosis, neumonía, bronquitis, enfisema y carcinoma del pulmón (destrucción cancerosa de tejido sano y su consecuente infección por bacterias anaerobias). Los trastornos de las vías respiratorias bajas requieren la atención clínica de un médico o de otro profesional de la salud especializado.

    2.2 Otras patologí­as

    2.2.1 Sistémicas

    Algunas afecciones sistémicas pueden producir un olor particular del aliento, como en los casos de falla hepática (produce un olor a azufre), la uremia (produce un olor a amoníaco), y la diabetes no tratada (produce un olor afrutado, similar al olor de la cidra o la acetona). Los compuestos que originan estos olores llegan a los pulmones por el torrente sanguíneo, y de allí son expulsados con el aire exhalado.

    2.2.2 Gastrointestinales

    Contrario a lo que se piensa, el mal aliento que se origina en el tracto gastrointestinal, es considerado muy raro, dado que la función de este sistema, está aislada de las vías respiratorias y el esfínter esofágico en la entrada del estómago está cerrado permanentemente, excepto durante la deglución, y es sólo cuando se eructa, que se expulsan gases por la boca provenientes del estómago. Los gases exhalados de esta manera, normalmente no se mezclan con el aire espirado, y su olor generalmente es característico de la comida o bebida recientemente ingerida.

    Algunos trastornos gastrointestinales relacionados como posible causa de halitosis, se detallan en seguida.

    Divertículos

    Los divertículos son trastornos que se definen como un apéndice vacío, en forma de bolsa o saco, de tamaño variable, de una cavidad o tubo principal. El divertículo más común es el hipofaríngeo, mejor conocido como bolsa de Zenker. En él se almacenan residuos de alimentos que, al descomponerse, originan olores fétidos.

    Reflujo gastroesofágico

    El reflujo se relaciona con problemas del esfínter esofágico inferior, una banda de fibras musculares que cierran y separan el esófago del estómago. Si el esfínter no se cierra de manera adecuada, los contenidos gástricos pueden devolverse hacia el esófago y de allí migrar a la boca para ser aprovechados por las bacterias anaerobias en la producción de compuestos mal olientes.

    Los carcinomas gástricos del esófago o del estómago pueden causar la regurgitación de un líquido de sabor nauseabundo o de gas maloliente hacia la boca.

    ALIMENTOS Y BEBIDAS QUE INCIDEN EN EL ALIENTO

    Se conoce, desde tiempos remotos, la incidencia de algunos alimentos y bebidas en el olor desagradable del aliento, e incluso, en el olor corporal. Generalmente estos olores obedecen al metabolismo de ciertas sustancias que luego son expulsadas y eliminadas del organismo mediante el aire emanado de los pulmones, flatulencias, orina, heces y glándulas sudoríparas y sebáceas (que secretan material graso sobre la piel, como el acné). Las repercusiones de estos alimentos y bebidas pueden ser moduladas de acuerdo a la manera en que se consuman (cantidad, frecuencia, preparación, horarios, etc.). De ello puede depender el olor personal y las relaciones con el entorno social.

    Alimentos órgano-sulfurados

    Se identifican con este nombre, los alimentos ricos en compuestos de sulfuro (azufre), presentes en vegetales de la familia de las coles (brócoli, repollo, coliflor, col de Bruselas); en la cebolla y el ajo. El penetrante olor de estos alimentos puede estar presente en el aliento de quien recientemente los ha consumido, y su intensidad depende de las cantidades ingeridas y del metabolismo de cada persona. El olor puede prolongarse hasta por un período de 72 horas, afectando tanto el aliento como el olor corporal. En el caso del aliento, las sustancias metabolizadas de estos alimentos son incorporados al flujo sanguíneo a través de la mucosa gástrica y luego son liberadas a los pulmones, de donde son expulsadas por el aire exhalado. Lo anterior conlleva a que los esfuerzos en el cepillado y el uso enjuagues bucales sean simples paliativos, que sólo enmascaran momentáneamente el desagradable olor. El hedor permanecerá hasta que el organismo lo elimine por completo.

    La cantidad y frecuencia en el consumo de estos alimentos, sumado a las funciones metabólicas y a otras manifestaciones odoríferas bucales, pueden incidir notablemente en la calidad del aliento, agravando la situación cuando se padece halitosis por otras causas. Sin embargo, el mal olor puede manifestarse sólo cuando éstos son ingeridos.

    El curry, los ajíes y las especias (condimentos) tienen las mismas implicaciones en el aliento.

    Sin embargo, no sería justo desconocer que estos alimentos tienen propiedades nutricionales y benéficas para la salud. En algunas investigaciones, por ejemplo, se ha logrado establecer que los alimentos órgano-sulfurados pueden prevenir ciertos tipos de cáncer.

    Consumir estos alimentos o no hacerlo, en qué cantidad o con qué frecuencia, depende de la evaluación que cada persona realice del impacto generado en su aliento y las implicaciones que pueda tener en su vida social.

    Bebidas alcohólicas

    El típico tufo, es el aliento que producen las bebidas alcohólicas. Dependiendo de la manera como se consuman, así como del metabolismo de cada persona o de las características del olor exhalado de la boca, se puede tornar en un aliento pestilente.

    Las bebidas alcohólicas se alojan en el intestino delgado, salvo una pequeña dosis que se traslada a la sangre a través de la membrana mucosa. Pero, la mayoría del alcohol llega a la sangre por medio de las paredes del intestino delgado y es el hígado el encargado de eliminar el alcohol de la sangre. Una muy reducida cantidad de alcohol evita el metabolismo y se elimina, sin cambios, a través del sudor y la orina, y también a través del aliento, por medio del aire exhalado de los pulmones. El etanol, compuesto volátil presente en las bebidas alcohólicas, posibilita que una cantidad de alcohol pase de la sangre a los sacos de aire alveolar en los pulmones.

    El metabolismo del alcohol es más lento que su absorción. Su rapidez depende de la velocidad con que el estómago lo desplace al intestino. Un elevado contenido de grasas en el estómago retarda el vertido al intestino, haciendo más largo el proceso de absorción y amortiguando la embriaguez. Las mujeres absorben y metabolizan el alcohol de una forma diferente a los hombres, de tal forma que consumir la misma cantidad de alcohol, ellas presentarán concentraciones más altas de alcohol en la sangre que los hombres.

    Las bebidas alcohólicas pueden resecar la boca, disminuyendo así el flujo salival, e impidiendo el barrido mecánico de microorganismos. De esta forma se potencia la acción de las bacterias anaerobias Gram negativas, productoras de compuestos sulfúricos volátiles (CSV). Recordemos que esto se debe a un ambiente pobre de oxígeno.

    El consumo de bebidas alcohólicas, durante y después de su ingesta, puede causar halitosis temporal o transitoria, agravar la situación de quienes la padecen o hacerla permanente o crónica en quienes beben habitualmente. 

    La manera en que se consuman estas bebidas (cantidad, frecuencia, acompañadas de alimentos, etc.) puede ser determinante en el olor del aliento.

    TABAQUISMO Y HALITOSIS

    Aquellas personas que no son fumadoras, saben muy bien lo molesto que puede resultar el aliento de los fumadores, lo que no pone en duda que el consumo del tabaco y sus derivados puede influir decididamente en el olor de la cavidad bucal y en el aire exhalado. Los fumadores habituales pueden acostumbrarse tanto a este olor (y hasta al sabor), que no les incomoda su propio aliento, ni el de otros fumadores.

    El olor propio del tabaco, sumado a las sustancias que se adicionan a los cigarrillos (nicotina y alquitrán, entre otros), se adhiere a la mucosa de la boca, de la lengua y de los dientes. Por esto puede generar un olor característico en el aliento y/o agravar la halitosis originada por otras causas. Los consumidores asiduos de cigarrillos, que padecen de mal aliento, pueden encontrar en el tabaco la causa de su halitosis.

    Otros efectos del consumo de tabaco que potencian la aparición del mal aliento, están relacionadas con la irritación de las mucosas de la boca y de las vías respiratorias y digestivas superiores, que en general presentan resequedad en la cavidad bucal, impidiendo el efecto de la saliva en la oxigenación e higiene de la boca. Así mismo, el humo del tabaco puede agravar las enfermedades periodontales y otras patologías de la boca y la garganta.

    El olor que deja impregnado el cigarrillo es tan fuerte, que incluso puede permanecer por más de un día luego de fumar. Esto obliga a muchos fumadores a consumir productos que enmascaran la situación. Una solución definitiva a esta realidad es reducir sustancialmente el hábito de fumar o dejarlo definitivamente.

    DIAGNÓSTICO DE LA HALITOSIS

    La marginalidad social que sufre la halitosis entre las distintas esferas de la sociedad, en regiones como Latinoamérica, se hace evidente en el desconocimiento de muchos profesionales de la salud, que todavía creen que el mal aliento se origina en el estómago y remiten a sus pacientes al gastroenterólogo; en las universidades, que hacen muy poca investigación sobre el tema y, por lo tanto, no capacitan apropiadamente a sus estudiantes; en los gobiernos, que no intervienen adoptando políticas de salud pública; y en los ciudadanos, que la consideran un tema tabú y evitan hablar de ello, salvo cuando de criticar o ridiculizar a otras personas se trata.

    La identificación y el diagnóstico de la halitosis se ha realizado desde tiempos remotos a través de la percepción olfativa, un medio de consulta al alcance de todos. Entre los adelantos tecnológicos que han desarrollado instrumentos de vital ayuda en la investigación médica y científica, se han creado instrumentos para diagnosticar el aliento en las personas.

    Los métodos de diagnóstico que exponemos a continuación se presentan desde tres ámbitos: el personal, el tecnológico-científico y el médico.

    1. Diagnóstico personal

    Generalmente quien sabe de su mal aliento es gracias a que alguien se lo ha dicho. Por condición de la naturaleza humana, quien sufre de halitosis no puede identificar directamente el mal olor exhalado de su boca. Siempre que no se haga de una manera ofensiva, la comunicación personal es el método más efectivo para que quienes presentan el problema se den por enterados. Igualmente, para cuando hayan iniciado un tratamiento, podrán indagar sobre su mejoría acudiendo a una persona de confianza: el cónyuge, algún miembro de la familia (los niños son muy francos) o un amigo cercano.

    El mal aliento es una condición humana de la que ninguna persona está exenta; razón para pactar con la pareja afectiva, familia o amigos cercanos, acuerdos de confidencialidad que permitan revelar el problema cuando se presenta. La sinceridad es la palabra clave.

    Formas de autoevaluar el aliento

    Aunque puede ser más una manía, El intento de identificar el olor del aliento exhalando colocando las manos frente a la nariz y la boca, resulta inútil, pues no es posible identificarlo de esta manera. Seguidamente describimos otras formas de autoevaluación más efectivas.

    • Lamer la parte interna de la muñeca y dejarla secar por espacio de 30 segundos. Luego se olfatea, y si se perciben olores repulsivos, significa que las sales de azufre presentes en la boca se han trasferido a la muñeca, y posiblemente este olor se esté reflejando en el aliento.

    • El olor que emana el hilo dental, luego de ser usado, puede estar impactando en el aliento.

    • Cuando se presenta lengua saburral, podemos pasar una mota de algodón por la superficie de la lengua y luego dejarla secar por unos segundos; los olores resultantes pueden estar presentes en el aliento.

    Otras maneras de detectarlo es en situaciones que pueden indicar que el olor del aliento es ofensivo:

    • Recibir a menudo ofrecimiento de mentas o chicles.

    • Si al hablar, los interlocutores dan un paso atrás, cambian la expresión de su rostro, llevan las manos a la nariz o voltean la cara, es importante indagar con una persona de confianza.

    El autoevaluar el aliento suele resultar deficiente debido a factores psicológicos. La obsesión por no querer padecer halitosis o por alcanzar mejoría luego de ser diagnosticada, y la interpretación exagerada de los gestos e insinuaciones de otras personas, pueden distorsionar el sentido del olfato y generar confusión, desencadenando halitofobia en quien no la padece o no mostrando mejoría en la persona diagnosticada. La mejor y más segura ayuda de evaluación y diagnóstico está en el compañero(a) afectivo, familiar o amigo de confianza.

    Recomendación especial

    Si el diagnóstico personal le indica que sufre de mal aliento, lo ideal es leer detenidamente las secciones Causas y Tratamiento de la halitosis contenidas en este sitio Web. En ellas se encuentran descritas las pautas que le ayudarán a solucionar su halitosis, que consisten básicamente en mejorar la rutina de higiene oral, cambiar algunos hábitos alimenticios o consultar un profesional de la salud, elegido según la patología causante del mal olor (odontólogo, médico, especialista).

    2. Diagnóstico tecnológico-científico

    La parte de la nariz que podemos ver desde el exterior sirve sólo para recibir y encauzar el aire que contiene a las moléculas odoríferas. Las neuronas que perciben estas moléculas, se encuentran en la profundidad de la cavidad nasal, en una porción de células llamada el epitelio olfatorio. Es el mejor detector del olor en el aliento. La ciencia-médica lo ha aprovechado desde tiempos pasados en la evaluación organoléptica, que es un método de diagnóstico realizado por una persona especializada en evaluar el aliento. Este método constituye la forma más rápida y confiable para realizar el diagnóstico. Actualmente, a pesar de la invención de instrumentos de medición electrónicos, la evaluación organoléptica sigue siendo de gran ayuda en la investigación científica.

    Monitor de sulfuros

    Es un equipo portátil, conocido como Halimeter, que determina la cantidad de compuestos sulfúricos volátiles y, además, mide los niveles de sulfuro de hidrógeno y metil-mercaptano en partes por billón (ppb). El monitor de sulfuros puede ser un instrumento útil para la evaluación del mal olor bucal, tanto en el diagnóstico como en el seguimiento del tratamiento; igualmente puede suministrar información valiosa en combinación con otros procedimientos diagnósticos.

    Cromatografía de gases

    Es un método de evaluación que analiza las diferentes sustancias causantes de la halitosis. El Oral-Chroma es el equipo utilizado para identificar y cuantificar los componentes individuales del aire exhalado.

    Test BANA

    Identifica las bacterias que están produciendo el mal olor en la boca, que se manifiestan produciendo diferentes colores. Las especies identificadas pueden ser las causantes de la degradación de las proteínas en compuestos sulfúricos volátiles. En el Test BANA, un resultado positivo produce un color que va desde el azul intenso al azul pálido, mientras que la ausencia de color se registra como resultado negativo.

    Por su complejidad y costo, los métodos de diagnóstico tecnológico-científico se implementan, con mayor frecuencia, en el campo investigativo, o en los consultorios especializados en halitosis, cuya presencia es casi exclusiva de los países desarrollados.

    3. Diagnóstico médico

    Este tipo de diagnóstico suele darse en dos situaciones: Cuando la persona consulta directamente por halitosis (alguien se lo ha dicho, cree padecerla, etc.); o cuando la persona con halitosis notoria consulta por otro motivo, y el médico lo percibe.

    En este caso, acudiendo a la salvaguardia médica, lo ideal sería que el profesional de la salud ilustrara al paciente sobre su condición y le recomendara que consulte nuevamente para tratar su problema de mal aliento.

    En este tipo de diagnóstico pueden intervenir tanto médicos como odontólogos, y en algunos casos otros especialistas, quienes deben estar capacitados para realizar un diagnóstico confiable que posibilite desarrollar un tratamiento efectivo. Generalmente las personas que conocen de su halitosis consultan a médicos y odontólogos, relacionándolo con problemas estomacales y afecciones orales.

    El mal aliento puede ser síntoma de situaciones propias de la cavidad bucal, de procesos fisiológicos o de afecciones sistémicas. La evaluación clínica permite identificar si el origen de la halitosis está en la boca, si es de origen sistémico, si proviene de hábitos como el tabaquismo o del consumo de algunos alimentos. El diagnóstico clínico normalmente determina si la causa es fisiológica o patológica.

    EL TRATAMIENTO PARA LA HALITOSIS ES:

    De gran ayuda para el tratamiento de la halitosis resulta un confidente, alguien cercano a nuestra cotidianidad (compañero/a afectivo, familiar o amigo), a quien de manera desinhibida se le pueda indagar sobre la calidad del aliento que exhalamos. El confidente es de suma importancia, gracias a que con él podemos tener más seguridad sobre los avances del tratamiento, así como poder establecer un método de evaluación que nos permita identificar las situaciones críticas para nuestro aliento (alimentos que pueden impactar, bebidas, hábitos, medicamentos, etc.). Sinceridad palabra clave.

    Pautas para el tratamiento de la halitosis

    1. Orales

    Ya que las mayores causas de halitosis son de origen oral, la primera fuente que debe ser evaluada y tratada es la cavidad bucal. De no obtenerse resultados positivos, se deben evaluar las causas por otros orígenes.

    1.1 Higiene oral

    Revise sus hábitos de higiene oral.

    Limpiar la cavidad bucal adecuadamente puede ser la solución de la halitosis, cuando el problema se origina por esta causa. Un buen aseo de la boca, incluyendo siempre la lengua, previene la proliferación de agentes bacterianos responsables de olores desagradables, enfermedades orales y extraorales, y hasta mejora el sentido del gusto.

    La higiene oral, en el tratamiento de la halitosis, se enfoca a la reducción mecánica y química del total de microorganismos de la cavidad bucal. La desinfección debe hacerse en todas las áreas de la boca, pues las bacterias pueden trasladarse de un nicho a otro.

    1.1.1 Control mecánico

    Este control comprende: el cepillado, el uso del hilo dental y la remoción de placa y del recubrimiento lingual, además de la limpieza de prótesis removibles en quienes las usen. El control mecánico de la higiene oral debe realizarse al mismo tiempo que la evaluación de hábitos que pueden afectar el aliento, como el consumo de algunos alimentos, alcohol y tabaco.

    Cepillado

    Muchas personas creen que cepillarse excesivamente los dientes puede eliminar el mal aliento. Pero esto no es así, ya que un lavado exagerado producirá sequedad en la boca, afectando la flora oral. Además, puede incrementar la halitosis y dañar los dientes. Además, cepillar los dientes sin el uso del hilo dental y la limpieza de la lengua, facilita que haya lugares donde pueden proliferar las bacterias que lo producen.

    Lo recomendable es cepillarse los dientes después de cada comida principal (desayuno, almuerzo y cena). Hágalo sin afán, cepíllese bien con efecto barrido desde la encía hacia el diente.

    Hilo dental

    La placa es una formación bacteriana que tiene de 1 a 2 mm. de espesor entre la encía y los dientes, y se forma con los restos de alimentos no removidos. Usar el hilo dental y hacerse un cepillado interdental después de cada comida, o como mínimo dos veces al día, evita la formación de placa bacteriana. El hilo se pasa entre los dientes para limpiar las caras internas donde no se llega con el cepillo, siguiendo la forma de la pieza hasta entrar 1 mm. en la encía. Si la encía sangra al pasar el hilo dental, puede haber enfermedad periodontal, que es una de las causas de mal aliento.

    Prótesis removibles

    Si no se realiza una higiene adecuada sobre las prótesis, se crearán nichos para la proliferación bacteriana. Es recomendable mantenerlas escrupulosamente limpias y evitar usarlas mientras se duerme.

    Limpieza lingual

    La limpieza de la lengua frecuentemente se descuida al realizar la higiene bucal rutinaria, a pesar de que este órgano es la mayor fuente de halitosis. La remoción de la capa superficial de la lengua reduce significativamente la producción de compuestos sulfúricos volátiles (CSV) que ocasionan olores nauseabundos, tanto en personas sanas como en quienes presentan enfermedad periodontal.

    La limpieza de la lengua, realizada de una manera cuidadosa y efectiva, debe formar parte de la rutina diaria de higiene oral. La anatomía de la superficie de la lengua no es igual en todas las personas, e incluso, algunas personas no acumulan residuos o lo hacen muy poco. Estas personas requieren poca limpieza lingual. Sin embargo, hay personas que acumulan grandes cantidades de residuos y requieren limpiar la lengua varias veces al día.

    El procedimiento para llevar a cabo la higiene de la lengua es sencillo y puede realizarse con el cepillo de dientes o con un limpiador lingual. Debe hacerse de manera cuidadosa para no ocasionar lesiones, pues la lengua es un órgano muy sensible. Se recomienda realizar la limpieza de la superficie de la lengua después de cada comida principal, y hacerlo de la siguiente manera:

    1. Sacar la lengua tanto como sea posible, de tal forma que se haga visible la parte posterior de ésta, ya que es allí donde se presenta la mayor acumulación de residuos.

    2. Pasar el cepillo o el limpiador lingual, y barrer de adentro hacia fuera, lavando el instrumento con abundante agua antes de pasarlo nuevamente. Repetir la operación varias veces hasta lograr un buen efecto.

    Para evitar las náuseas se recomienda sacar la lengua tanto como se pueda y contener la respiración momentáneamente. Es aconsejable usar un cepillo pequeño y hacerlo sin crema dental, pues el sabor a menta sensibiliza la zona de la bucofaringe y aumenta la sensación de nausea.

    Algunas personas pueden continuar presentando halitosis de origen oral, a pesar de mantener un régimen de higiene bucal adecuado. En estos casos se recomienda un tratamiento combinado mecánico-químico con el uso de enjuagues bucales efectivos.

    1.1.2 Control químico

    Los enjuagues bucales pueden ser un buen complemento de la higiene oral, siempre y cuando sus componentes sean efectivos en el control bacteriano. Los enjuagues que contienen alcohol pueden resultar adversos si resecan la boca. Los enjuagues deben usarse después de que la boca esté bien limpia.

    Muchas cremas dentales y enjuagues contienen sustancias que sólo enmascaran el mal olor. Pero hay productos a los que se les han agregado agentes antibacterianos como el efectivo cloruro de zinc y el dióxido de cloro estabilizado (CLO2), que neutralizan los compuestos sulfúricos volátiles. Se debe dar preferencia a los productos cuyo principio activo se sustente en ingredientes con poder desodorizante y antibacteriano.

    La mayoría de los productos comerciales disponibles en el mercado, incluyendo la Internet, enmascaran el mal aliento temporalmente y no solucionan el problema. Entre estos encontramos enjuagues bucales, dentífricos, rociadores, etc.

    1.2 Tratamiento odontológico

    Visitar con regularidad al odontólogo, es fundamental para mantener una buena salud oral. Si una persona tiene problemas con su dentadura y sufre de mal aliento, lo primero que debe hacer es consultar al odontólogo; igual debe proceder quien no encuentre mejoría con la rutina de higiene oral y no haya visitado al odontólogo por considerar que su dentadura está sana. Se debe ser explícito en indicar que la razón de la consulta es por halitosis, pues esto ayudará a que el odontólogo realice una exploración minuciosa de la boca.

    El odontólogo debe estar en capacidad de identificar las fuentes que pueden ocasionar mal aliento, hacer el diagnóstico y proponer el tratamiento apropiado en los casos de origen bucal. En el caso en que descubra que las causas son extraorales, lo remitirá al médico o especialista correspondiente.

    Para tratar los olores bucales es probable que se requiera de una corrección profiláctica. Esto incluye: la eliminación de sacos periodontales, la corrección de áreas de impactación de alimentos y la realización del tratamiento de los tejidos duros y blandos. Un tratamiento odontológico adecuado puede tener como resultado la mejoría en la calidad del aliento del paciente.

    Si bien las caries no parecen ser una causa significativa de halitosis, es necesario remover las lesiones cariosas presentes y restaurar la anatomía de los dientes. Las restauraciones con defectos de contorno, se deben reemplazar, al igual que las prótesis fijas o removibles que estén defectuosas.

    2. Tratamiento médico

    El mal aliento puede ser síntoma de alguno de muchos problemas médicos, tales como: infección localizada en las vías respiratorias, drenaje postnasal, bronquitis crónica, enfermedad del hígado o de los riñones, entre otras. Por esta razón, si el odontólogo determina que tiene la boca saludable y no hay muestras de mejoría con la rutina de higiene oral, lo mejor es consultar con su médico de cabecera o con un especialista para determinar la causa del mal aliento.

    Es recomendable también, informarle al médico sobre las acciones realizadas para solucionar el problema de halitosis y explicarle cómo se presenta el mal aliento, si sufre alguna enfermedad, qué medicamento toma, etc.

    Para quienes consumen medicamentos que inciden en el aliento, como los antidepresivos, lo más adecuado es contrarrestar uno de los efectos secundarios que producen, como es la xerostomía, ingiriendo abundante líquido y estimulando la producción de saliva, pues es realmente importante evitar que la boca se seque.

    Algunas afecciones responden rápido a los tratamientos, favoreciendo la calidad del aliento. En esta situación la halitosis se clasifica como temporal o transitoria. Otras enfermedades de difícil tratamiento y que se prolongan en el tiempo, pueden ocasionar halitosis permanente o crónica. En este caso los remedios paliativos para el aliento son una alternativa.

    3. Hábitos

    3.1 Alimentos

    Los alimentos órgano-sulfurados como el ajo, la cebolla, el repollo y el brócoli, entre otros, y su manera de consumirlos (cantidad, frecuencia, preparación, horarios, etc.), pueden impactar el olor del aliento. Para aquellas personas que los incorporan habitualmente en su dieta y gustan de éstos, se les recomienda evaluar en qué forma los afecta. Una persona de confianza puede acompañarlos en esta tarea.

    No todos los metabolismos son iguales, menos la vida social de las personas. En esta medida, entrar a descalificar los alimentos órgano-sulfurados como productores de halitosis, no es oportuno, máxime cuando sus propiedades son benéficas para la salud. Cada quien debe determinar si los consume y de qué manera.

    Incluso puede resultar que sean otros los alimentos que causen un mal olor en el aliento, y que algunas fórmulas tradicionales atenúen el olor. En estos casos es fundamental que la situación sea detectada y valorada por un confidente.

    3.2 Bebidas alcohólicas

    De la misma forma que ocurre con algunos alimentos, la manera en que se consuman las bebidas alcohólicas puede impactar el olor del aliento. Ingerir licor con moderación, acompañado de agua, consumiendo alimentos con anterioridad o durante la ingesta, y con una buena higiene y salud oral, ayuda a neutralizar los malos olores de origen bucal.

    El olor proveniente de los pulmones, conocido como tufo, no es de origen bucal. Es resultado del proceso metabólico del alcohol. Su intensidad puede depender de la cantidad de licor ingerido así como del metabolismo de la persona. Cada persona debe evaluar la manera como lo afecta el consumo de alcohol.

    3.3 Tabaquismo

    A quien el consumo de cigarrillo afecte notoria y significativamente la calidad de su aliento, y por ende las relaciones con su entorno familiar y social, no tienen una alternativa diferente que reducir su consumo o suspenderlo definitivamente. De continuar con el hábito, se recomienda higienizar la boca después de fumar o utilizar algún producto para tratar de enmascarar el mal olor. Sin embargo, ello no garantiza la eliminación del olor a tabaco. Es el fumador quien debe decidir.

    3.4 Consumo de café

    Diferente literatura sobre la halitosis relaciona el consumo de café con el mal aliento. A este respecto podemos indicar lo siguiente:

    Los hallazgos de un estudio realizado por el Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tel Aviv, Israel, el cual fue presentado en la Conferencia Internacional Breath, 2009, en Alemania, sugieren, según análisis in vitro con saliva, que el consumo de café reduce la concentración de compuestos sulfúricos volátiles en la saliva. Lo anterior indicaría que el café no produce mal aliento de manera directa.

    No obstante, lo que sí puede ocurrir, según referencias anecdóticas (no comprobado científicamente), es que en algunas personas con halitosis, el mal olor se puede agudizar con el consumo de café, y aún más cuando se acompaña con cigarrillos. Algunos atribuyen la situación a que tanto el café como el cigarrillo pueden resecar la boca.

    Es importante que cada persona realice una evaluación sobre los efectos que el consumo de café pueda causar en su aliento.

    4. Recomendaciones generales

    4.1 Halitosis matutina

    El mal aliento que presenta casi toda persona al levantarse en las mañanas (halitosis temporal o transitoria), debe entenderse como el resultado de un proceso fisiológico común en el ser humano. Su impacto puede mitigarse limpiando adecuadamente la boca antes de ir a dormir. En una boca aseada adecuadamente, se disminuirá la proliferación de los compuestos sulfúricos volátiles (CSV) presentes en el aliento matutino, los cuales empiezan a desaparecer en la medida que se reanuda el flujo salival.

    Para normalizar el aliento se recomienda enjuagar la boca con agua o tomar un jugo, desayunar y, posteriormente, limpiar adecuadamente la cavidad bucal. La limpieza de la boca sin desayunar ni ingerir alimento alguno, no garantiza una buena calidad del aliento.

    4.2 Sobre las dietas

    Las dietas rigurosas pueden afectar la fisiología del cuerpo humano y manifestar alteraciones en la flora bucal. Los ayunos prolongados pueden arrastrar consigo el mal aliento, aunque se practique una buena higiene oral, ya que se puede presentar la liberación de cuerpos cetónicos. Reducir los intervalos de las comidas y llevar una dieta equilibrada entre proteínas, carbohidratos, frutas y vegetales puede contribuir a evitar la halitosis.

    4.3 Sobre los enmascarantes

    Muchos de los productos disponibles en el mercado, que se promocionan como efectivos para combatir el mal aliento, no arrojan resultados diferentes al de enmascarar el mal olor.

    Para enmascarar un olor lo que se hace generalmente es reemplazarlo con otro más fuerte, usualmente menos desagradable. Sin embargo, tratar de enmascarar el mal aliento con otros olores fuertes resulta poco efectivo. El olor de los compuestos sulfúricos volátiles es, en general, más fuerte que el que emiten los productos usados para enmascarar el mal aliento.

    Antes de tratar de enmascarar el mal aliento, se debe evaluar cuáles son sus causas y aplicar los tratamientos que conduzcan a solucionar la halitosis. Sin embargo, los productos para enmascarar el mal olor pueden ser un paliativo en caso de enfermedades sistémicas o de difícil tratamiento.

    La tradición confiere a ciertos productos naturales, propiedades para enmascarar y solucionar el mal aliento. Si bien no existe evidencia científica que sustente tal afirmación, cada quien podrá optar por su aplicación siempre y cuando compruebe los resultados. 

    La goma de mascar es uno de los productos más utilizados para enmascarar el mal olor de la boca. Su beneficio para la halitosis no radica en sus propiedades odoríferas, pues el chicle es útil para estimular la producción de saliva, que es la que ayuda a oxigenar y limpiar la boca. Masticar chicle permanentemente no es lo más aconsejable para tratar de mantener un buen aliento. Hacerlo ocasionalmente puede funcionar, como en los casos que no es viable limpiarse la boca después de una comida. Sin embargo, lo ideal es enjuagarse la boca con agua para eliminar los residuos de alimentos.

    4.4 Oxigenación de la boca

    Llevar a cabo cambios en los hábitos que favorezcan la oxigenación de la boca, beneficiará la salud oral y la calidad del aliento exhalado. Ingerir buena cantidad de agua y líquidos diariamente (jugos y limonada natural) favorece la salivación y ayuda a controlar la xerostomía (boca seca). El consumo de frutas en los intervalos de las comidas principales, facilita el proceso de masticación, el cual estimula la producción de saliva, además barre las bacterias y las sustancias nocivas para el aliento.

    4.5 Halitofobia

    El temor de padecer halitosis, lleva a muchas personas a obsesionarse con el tema. Se da tanto en personas que nunca han sufrido de mal aliento, como en quienes en algún momento lo presentaron. La halitosis imaginaria propicia el consumo excesivo de productos para “enmascarar y tratar el mal aliento”, soportado en la creencia de que la boca huele mal. Esta obsesión puede llevar incluso al automarginamiento social. La persona confidente puede ser de gran ayuda, antes de recurrir a la consulta psicológica.

    Debemos entender la halitosis como una situación propia de la naturaleza humana, que en cualquier momento se puede presentar. Así como llega, también se puede ir. Aplique los tratamientos adecuados y dedíquese a vivir.

    HALITOSIS EN NIÑOS

    Los niños también pueden presentar mal aliento, causado, al igual que en los adultos, por una higiene bucal inadecuada, dentadura en mal estado, enfermedad periodontal, úlceras en la boca; también debido a trastornos orgánicos como infecciones de las vías respiratorias altas, amígdalas, reflujo, divertículo faringoesofágico, fallo renal, diabetes o disfunción del hígado; y además por respirar con la boca abierta o por el uso de medicamentos que resecan la cavidad oral.

    La halitosis en los niños puede provenir, igualmente, de otras causas menos probables. Cuando los niños pequeños se introducen objetos en su nariz que impiden el drenaje nasal, y que de permanecer allí por mucho tiempo, llevan al desarrollo microbiano. Generalmente los padres, erróneamente creen que el mal aliento de su hijo es debido a problemas digestivos o que tienen el estómago sucio.

    La halitosis en niños se puede manifestar temporal o transitoriamente en trastornos pasajeros, como la amigdalitis o resfriados, y en casos persistentes el mal olor puede ser permanente o crónico.

    Recomendaciones

    Al momento de identificar el mal olor, la tarea principal consiste en hacer una higiene oral adecuada y mejorar los hábitos de limpieza. Si el mal olor desaparece se ha identificado la causa. Es importante estimular en los niños la costumbre de limpiarse los dientes y la boca después de cada comida, teniendo presente que si el niño es de corta edad, probablemente no esté capacitado para realizar una correcta limpieza por si solo. Los niños requieren acompañamiento para realizar un correcto cepillado, uso de hilo dental y limpieza de la lengua. Esto es importante porque las bacterias y los restos de alimentos acumulados en la boca son causantes de mal aliento.

    Muchas personas creen que los niños no necesitan al odontólogo tanto como los adultos, por que están en una época de cambio de dentadura. Es una falsa creencia, ya que todo niño requiere, tanto como el adulto, la visita regular al odontólogo para verificar el estado de salud de las piezas dentales así como de los tejidos periodontales. Si, a pesar de la adecuada rutina de higiene bucal, el niño continúa presentando halitosis, lo aconsejable es consultar prontamente al odontólogo para que realice una exploración minuciosa de la boca.

    Luego de evaluar las causas de origen buco-dental, aplicando los tratamientos adecuados, si el mal aliento persiste, el niño debe ser evaluado por el médico o especialista indicado (otorrino, para vías respiratorias altas y gastroenterólogo para descartar reflujo gastroesofágico o diverticulosis). Es importante identificar la causa para poder aplicar el tratamiento adecuado en cada caso.

    En los niños, igual que en los adultos, la reacción de las sustancias de la boca, después de una larga noche de sueño, puede causar un olor desagradable en el aliento, situación normal y transitoria que tiende a desaparecer paulatinamente con la reanudación del flujo salival y la ingesta de alimentos. Así como en los adultos, en los niños el consumo de alimentos, como la cebolla y el ajo, pueden impactar igualmente el aliento.

    Cuando los niños se chupan el dedo, usan chupa (chupón, chupete) o mastican su cobertor (mantilla, cobija), pueden presentar mal olor bucal. La saliva, bacterias orales y residuos de alimentos retenidos, pueden causar olores no agradables. Se deben lavar bien las manos, si el niño se chupa el dedo, esterilizar las chupas en agua hirviendo y lavar con frecuencia el cobertor. Seguir estas recomendaciones puede ayudar a mantener un buen aliento en los niños hasta que abandonen dichos hábitos.

    La halitosis en los niños es un llamado de atención que los adultos no deben ignorar. El diagnóstico temprano puede ser clave en el tratamiento oportuno de trastornos orgánicos. Los niños también tienen derecho a llevar una vida social sin las incomodidades que genera el mal aliento.

    OVULACIÓN FEMENINA Y HALITOSIS

    En las mujeres, una vez por mes, un óvulo abandona uno de sus ovarios y se desplaza hacia el útero. Este proceso se conoce como ovulación. En los días previos a la ovulación, el estrógeno estimula al útero para que se prepare para un embarazo. En condiciones normales los ovarios son el principal origen de los estrógenos. La mujer que no está embarazada, secreta estrógeno en cantidades importantes. Durante el embarazo también se secretan cantidades enormes por medio de la placenta; es decir, puede alcanzar hasta 50 veces más la cantidad de estrógeno secretado.

    En algunos estudios se ha podido establecer que durante la ovulación pueden presentarse cambios en el aliento de las mujeres. La halitosis que se puede manifestar en los días previos o durante la ovulación, el ciclo menstrual y el embarazo, puede estar relacionada con los cambios hormonales que ocurren en dichos periodos.

    La concentración de compuestos sulfúricos volátiles (CSV)  que ocasionan mal aliento, como el sulfuro de hidrógeno y el metil mercaptano, producidos por las bacterias anaerobias Gram negativas, muestra cambios constantes durante la ovulación, el ciclo menstrual y el embarazo. Algunos de estos cambios están relacionados con el aumento de estrógeno, que puede generar una serie de respuestas bioquímicas en los tejidos bucales y que contribuyen con una mayor producción de compuestos sulfúricos volátiles malolientes. Esto se debe a que los tejidos bucales, cuando se renuevan, son aprovechados como alimento por las bacterias causantes de halitosis (anaerobias Gram negativas).

    La halitosis durante estos periodos es de origen fisiológico y su manifestación puede depender del organismo de cada persona. Lo anterior significa que no en todas las mujeres sea notorio el cambio del olor del aliento durante estos ciclos, y que, de ocurrir, debe entenderse como una halitosis temporal o transitoria.

    Una persona confidente (compañero afectivo, familiar o amigo cercano) es la más segura y cómoda ayuda para evaluar la calidad del aliento. De resultar positivo el diagnóstico de halitosis durante estos periodos, lo recomendable es emprender acciones tendientes a neutralizar las bacterias anaerobias Gram negativas, que habitan los lugares poco oxigenados de la cavidad bucal, especialmente la parte posterior de la lengua. A continuación se presentan algunas pautas que pueden ayudar en el tratamiento.

    Control Mecánico

    Comprende el cepillado de dientes, uso del hilo dental y remoción del recubrimiento lingual, además de la limpieza de prótesis removibles en quienes las usen.

    Se recomienda cepillar los dientes después de cada comida principal (desayuno, almuerzo y cena). El cepillado debe acompañarse del uso de hilo dental y la limpieza profunda de la superficie de la lengua, donde se alojan con más frecuencias las bacterias causantes de los compuestos sulfúricos volátiles mal olientes. La limpieza de la lengua puede realizarse con el cepillo de dientes o con un limpiador lingual, de atrás hacia delante, y debe hacerse de una manera cuidadosa, para no ocasionar lesiones.

    Control Químico

    Si la halitosis continúa su presencia a pesar de tener un régimen de higiene bucal adecuado, se recomienda un tratamiento combinado mecánico-químico usando enjuagues bucales efectivos.

    Los enjuagues bucales pueden ser un buen complemento de la higiene oral, siempre que sus componentes sean efectivos en el control bacteriano. Los productos que contienen alcohol pueden resultar adversos, ya que éstos, en especial, resecan la boca, cuyo efecto puede llevar a empeorar el mal aliento. Los enjuagues deben usarse después de hacer la higiene de la boca.

    Oxigenación de la boca

    La oxigenación de la boca, beneficia la salud oral y por ende la calidad del aliento exhalado. Para que ello ocurra se debe ingerir diariamente abundante cantidad de agua y de líquidos, como jugos y limonada natural. De esta forma se favorece la salivación y se ayuda al control de la xerostomía (boca seca). Además es recomendable consumir frutas en los intervalos de las comidas principales, pues éstas facilitan el proceso mecánico de masticación, el cual estimula la producción de saliva, al mismo tiempo que se barren bacterias y sustancias nocivas para el aliento.

    La goma de mascar es uno de los productos de mayor consumo para enmascarar el mal olor bucal, pero su beneficio para la halitosis no radica en sus propiedades odoríferas. Masticar chicle tiene como efecto la estimulación en la producción de saliva, y ésta a su vez, ayuda a oxigenar y a limpiar la boca. Masticar chicle permanentemente no es aconsejable, aunque pueda funcionar ocasionalmente, como en los casos en lo que no es posible limpiarse la boca después de una comida. Aunque casi siempre será posible enjuagarse la boca con agua para tratar de eliminar residuos de alimentos.