DOMINGO 5 DE NOVIEMBRE

ERRORES EN EL CUIDADO DE LOS DIENTES

Una mala higiene oral no siempre es producto del descuido, sino de no estar haciendo las cosas bien. A veces damos por positivas algunas prácticas cuando en realidad están afectando nuestra salud dental: cepillarse justo después de cada comida, abusar de los blanqueadores dentales, y usar cepillos con cerdas duras, pueden ser causa de complicaciones. 

Inadecuadas técnicas de cepillado, no usar bien la seda dental y exagerar en la cantidad de  crema y enjuague bucal, son en igual medida consideradas nocivas prácticas.    

Un reciente estudio realizado a nivel mundial por la Federación Dental Internacional (FDI), concluye que: "Una mala higiene oral no siempre es producto de la dejadez, la pereza o de no preocuparse. La mayoría de nosotros creemos estar siguiendo hábitos y pautas adecuadas para tener una correcta salud bucodental, pero en realidad estamos llevando a cabo prácticas que nos perjudican."

Las prácticas más comunes que damos por positivas, pero que en realidad, no son nada recomendables por poner en riesgo nuestra salud dental son:

1. Cepillarse justo después de cada comida
El cepillado de los dientes inmediatamente después de comer (hacemos referencia al cepillado luego de cada alimento principal: desayuno, almuerzo y cena), puede contribuir a la desmineralización dental, por restos de alimentos ácidos que afectan la dentadura; así lo establecen evidencias médicas y científicas. Cepillarse los dientes 20 minutos después de cada comida es lo recomendable, luego de enjuagar vigorosamente la boca con agua.

2. Abusar de los blanqueadores dentales
Los productos que se usan regularmente para blanquear los dientes son abrasivos, lo que puede contribuir al deterioro del esmalte dental y por consiguiente ocasionar sensibilidad.


3. Cepillos con cerdas duras
La falsa creencia de que los cepillos dentales con cerdas duras realizan una mejor limpieza, puede generar daños agresivos tanto en dientes como en encías. Cuellos descubiertos y recesión gingival así lo evidencian. Igual daño ocasiona el cepillado excesivo; hacerlo después de cada alimento principal es suficiente.